María Cristina (Marie) Broers, aseguró que su tío compró y escrituró el terreno, donde sostuvo que pagó impuestos durante décadas. También relató cómo se enteró de la ocupación y rechazó los argumentos de las comunidades mapuches.

María Cristina (Marie) Broers defendió la titularidad de las tierras en disputa con el Lof Melo y cuestionó los argumentos de la familia mapuche, luego de que se suspendiera el desalojo previsto para esa comunidad y el Lof Quintriqueo. La mujer sostuvo que el terreno fue comprado y escriturado por su tío, y afirmó que cuenta con documentación que respalda sus derechos sobre la propiedad.

Broers relató que se crió cerca de su tío y que conoció la historia de la compra del lote, que, según explicó, perteneció anteriormente a otras familias. Aseguró que la adquisición se realizó mediante una operación de compraventa y que, desde entonces, se hicieron los trámites correspondientes.

“Cuando mi tío compró, yo sé que le compró a la familia Glass, que eran cuatro hermanos, y sabía que había dueños anteriores, Gonela y otro socio más, y antes de eso los Jones. Así que a mi tío nadie le regaló nada, lo compró como todo el mundo compra un lote, lo escrituró y empezó a trabajar”, afirmó.

Consultada sobre el argumento de la familia Melo, que sostiene que llegó a la zona antes que ellos, Broers reconoció que los integrantes de esa familia pudieron haber estado allí con anterioridad a su propia llegada, pero cuestionó que ese antecedente les otorgue derechos sobre el terreno.

La mujer también señaló que conoció a integrantes de la comunidad Quintriqueo y recordó que mantenía una relación cercana con algunos de ellos. En cambio, dijo que tuvo poco trato con el padre de la familia Melo, a quien aseguró haber visto en algunas ocasiones.

Broers situó el ingreso de la familia Melo al terreno durante el período en que un volcán entró en erupción y las cenizas afectaron la región. Según su relato, en ese momento se encontraba fuera del lugar y debió regresar en colectivo porque no había vuelos disponibles.

“Me avisaron los guardaparques de que me habían entrado a usurpar. ‘Usurpar’ usaron la palabra bien clarito, que ellos sabían que el lote este era mío”, contó.

La mujer sostuvo que, hasta ese episodio, ningún integrante de la familia Melo se había acercado a plantearle que tuviera derechos sobre la propiedad. También mencionó la existencia de antiguos mapas en los que figuraban distintos puestos de la zona y consideró que la familia pudo haber vivido allí durante un tiempo como puestera, trabajando para otras personas.

Uno de los puntos que cuestionó fue el planteo de los representantes legales de las comunidades sobre la titularidad registral del terreno. Broers aseguró que conserva la documentación correspondiente y que se ocupó del pago de impuestos desde que su tío adquirió la propiedad.

“Si no le dan valor a un título, a una presencia durante, no sé, 40, 50 años de trabajo en un lugar, con todos los papeles que hay que tener, los impuestos desde el primer día”, expresó.

También explicó que, tras la muerte de su tío y de su pareja, y debido a problemas de salud, comenzó a delegar algunas tareas en personas de su confianza. Rechazó que esa situación sea utilizada para cuestionar sus derechos sobre el terreno y criticó las publicaciones periodísticas que, según consideró, difundieron afirmaciones absurdas sobre su persona.

Broers manifestó su malestar por el conflicto y por el apoyo que recibieron las comunidades de distintos sectores de la sociedad. “No sé cómo explicar la injusticia, lo que es verse así, robado y con gente que los apoya, porque veo docentes, por ejemplo, gente que sabe, que ha estudiado y que los apoya, y digo, ¿cómo es posible que no entiendan?”, cuestionó.

Al recordar uno de los episodios que vivió al ingresar al predio, relató que estuvo acompañada por un escribano y que se encontró con un hombre que, según su descripción, llevaba dos perros y un machete. Aseguró que la situación le provocó temor y que nunca había atravesado una experiencia de violencia similar.

Fuente: Bariloche 2000