Jonathan Sauvé, representantes de la Embajada de Canadá, y referentes del proyecto energético de la comunidad mapuche Millaqueo expusieron experiencias de desarrollo con participación indígena y destacaron el rol de la alianza público-comunitaria.
El Consejero de Asuntos Políticos, Económicos y Públicos de la Embajada de Canadá, Jonathan Sauvé, abrió el bloque compartiendo la experiencia de su país. Señaló que Canadá está “en un camino hacia la reconciliación con los pueblos originarios” y remarcó que se trata de “un proceso continuo basado en el respeto y la participación efectiva de las comunidades”.
Destacó que el país se guía por los 94 llamados a la acción de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y el cumplimiento de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Reconoció que aún existen desafíos en materia de vivienda, educación y acceso al agua potable en comunidades indígenas y mencionó los avances en materia de financiamiento y liderazgo económico indígena, como el Programa de Garantía de Préstamos para Comunidades Indígenas y las inversiones en proyectos de energía limpia y resiliencia climática.
También subrayó que Canadá impulsa la participación indígena en foros internacionales y mencionó proyectos de cooperación en Argentina y Paraguay, así como iniciativas para promover educación intercultural, derechos territoriales y desarrollo económico comunitario.
“Cambiar el modelo tradicional de desarrollo”
El cofundador de Meliquina S.A.S., Juan Dumas, presentó la experiencia del proyecto Wandú, desarrollado junto a la comunidad mapuche Millaqueo en Neuquén. Explicó que su trabajo busca “cambiar el modelo tradicional de desarrollo”, donde las comunidades solo reciben impactos y no beneficios.
“Las comunidades se oponen a proyectos incluso de energía limpia porque no participan en el negocio. Cuando uno pregunta si construirían el proyecto si fuera suyo, la respuesta es que sí”, afirmó.
Dumas destacó que el modelo canadiense fue un referente para la iniciativa y que la clave es que las comunidades sean socias en el capital y participen en la toma de decisiones, sin recibir participación accionaria como donación, sino como inversión real.
Estela Zapata: “Este proyecto nos aleja de la vulnerabilidad”
Estela Zapata, presidenta de la empresa Kütral Nehuen Antu S.A. y miembro de la comunidad Millaqueo, relató el proceso organizativo que llevó a la comunidad a convertirse en socias accionistas del parque solar que construyen en su territorio.
Explicó que el proyecto solar ocupa 42 hectáreas del territorio comunitario y producirá 18 MW de energía. Destacó que, tras décadas de gestión territorial, la comunidad logró regularizar el título de sus tierras en 2022, lo que permitió avanzar en el acuerdo societario.
“No queremos regalos. Queremos desarrollo con dignidad. Este proyecto es generacional y nos permitirá dejar de estar en situación de vulnerabilidad”, afirmó.
También informó que la comunidad obtuvo la licencia ambiental en Neuquén y está formando mano de obra local para la construcción del parque solar con el apoyo de programas como ONU Mujeres.
Ramiro Fernández: “Un modelo asociativo es posible en la Argentina”
Cerró el panel Ramiro Fernández, socio de Meliquina S.A.S., quien destacó que el proyecto demuestra que la participación indígena en energías renovables es viable en América Latina.
Explicó que el desarrollo del parque solar requirió “confianza, acuerdos claros y reglas compartidas” y subrayó que el proyecto “pasó todos los permisos energéticos y ambientales” y se encuentra próximo a ingresar al Registro de Mercado a Término de Energías Renovables (ReMAT).
“Este es un proyecto de inversión de 16 millones de dólares que demuestra que cuando hay voluntad política y compromiso comunitario, se puede construir desarrollo inclusivo”, señaló.
